Vos no declaraste ninguna guerra, la guerra te la declararon a vos y ni te habías dado cuenta.
“… el supremo arte de la guerra es doblegar al enemigo sin luchar”.
“… el arte de la guerra se basa en el engaño, por eso debes fingir que eres inepto cuando seas capaz y simular pasividad cuando estés decidido a atacar. Asimismo, aparenta que te alejas aunque tu objetivo esté próximo, y si ya estás cerca, hazles creer que estás alejado del mismo”.
“…el enemigo es codicioso. Atráelo con señuelos, ofrécele pequeñas “victorias”; simula desorden para luego atacarlo por sorpresa”.
“… cuando el adversario tenga concentradas sus fuerzas, debes evitarlo momentáneamente”.
“… si lo ves en el auge de sus fuerzas, imagina la forma de provocarle y confundirle; entonces podrás atacarlo.
“… si el comandante enemigo actúa con moderación y prudencia, estimula su arrogancia para que actúe arbitrariamente”.
“… cuando el enemigo descanse luego de los entrenamientos y se encuentre en buen estado de ánimo, acósalo hasta la fatiga”.
“... si reina la armonía entre las filas enemigas, siembra la discordia”.
“…siempre inicia tus ataques sobre los puntos menos previstos por el enemigo y actúa cuando el menos lo espere”.
“… quienes no dispongan de planes y preparativos adecuados y de condiciones suficientes, sufrirán pérdidas”.
“… la victoria rápida es el objetivo principal cuando se combate”.
“… a los prisioneros hay que tratarlos con benevolencia y cuidado, para que puedan ser utilizados en nuestro provecho”.
“… el mejor de los planes será anular los preceptos estratégicos del contendiente”.
“… si no quieres ser vencido, debes conocer la manera de defenderte”.
“… si quieres triunfar, debes tomar la iniciativa”.
“… quien presagie un triunfo evidente para todos, no puede ser considerado el general más habilidoso”.
“… los enemigos ignoran cómo defenderse de quien es diestro en el ataque; quien sabe defenderse logra que el rival no sepa cómo atacarlo”.
“… cada vez que ganes una batalla, evita repetir las mismas técnicas; transfórmalas de acuerdo a las circunstancias”.
“… enfrentar con serenidad la furia caótica de tu enemigo, es la manera de manejar el ánimo de los ejércitos y utilizarlo a favor”.
“… nunca se debe asaltar las fuerzas que un enemigo ofrezca: son señuelos”.
“…la superioridad de fuerzas no necesariamente implica una ventaja en el combate”.
“… planifica ardides para que el enemigo no pueda descubrir tus estrategias”.
“Siempre inicia tus ataques sobre los puntos menos previstos por el enemigo y actúa cuando él menos lo espere. Éstos son los secretos para que los estrategas alcancen el éxito. Quienes sean capaces de planificar la victoria desde el templo, antes de iniciar los combates, lo deberán a sus completos y esmerados cálculos preliminares. Si presagian la derrota es porque aún no tienen planes ni preparativos adecuados, y las condiciones para la batalla son insuficientes. Cuando observo los acontecimientos basándome en estos cálculos, sé por anticipado, de quién será la derrota y de quién el triunfo”.
Si conocemos exactamente las herramientas con que contamos y la forma de utilizarlas, podremos dirigir nuestro destino.
“… lo fundamental es combatir rápido, no prolongar la batalla indefinidamente, y así obtener la victoria”.
“… todo combate y toda guerra debe librarse no por motivos egoístas sino cuando es necesario para propender al bien común”.
“El arte de la guerra” Sun Tzu






